• Paulina Sallés Bastarrica

Cuarentena y economía: Reflexiones de una NO especialista 


Me permito escribir acerca de algo que no compete a mi especialidad, esperando no incomodar a nadie. Sólo es una reflexión de un tema que me inquieta, aunque con esto no aporte a nada más que a la reflexión de los que me leen, pudiendo estar o no de acuerdo conmigo. Me encantaría leer en los comentarios, opiniones diversas.


Sabemos que la válida e importante consigna "Quédate en casa", es difícil económicamente para la mayoría de nosotros, pero que, al día de hoy es la "mejor" estrategia que se ha encontrado para aplanar la curva de contagio (a pesar de que hay especialistas que proponen interesantes soluciones alternativas ).


Sin embargo, para quienes han visto mermados sus ingresos desde Octubre del año pasado, para las personas que han perdido el trabajo y han ido acumulando deudas esto está siendo muy angustioso. Y lamentablemente, como siempre, son los pobres los que lo resienten más.Los que si no trabajan, no tienen dinero para abastecerse por más de un día (cuando lo logran), los que viven en condiciones insalubres sin siquiera agua potable para lavarse las manos, o en un hogar donde la violencia es pan de cada día. y, medidas como las canastas básicas o los bonos, sirven para paliar en parte la situación, pero lamentablemente todo esto es pan para hoy y hambre para mañana.


Desde la comodidad de mi departamento, escribiendo acerca de cómo sobrellevar la cuarentena de manera provechosa, buscando oportunidades de crecimiento personal, de mejorar las relaciones familiares y conciliar el tele-trabajo con las responsabilidades parentales, comienzo a sentirme incómoda. Porque mientras yo puedo estar en cuarentena trabajando desde casa por un tiempo limitado y recibiendo sustancialmente menos ingresos (cosa que también me preocupa), veo con tristeza y preocupación que para muchos esa "oportunidad" no existe ni remotamente. Los pobres parecieran "no tener derecho" a parar.


"La salud es lo más importante" escucho por todas partes, pero lamentablemente, sin recursos, no hay salud. Si la economía del país se detiene, no pierden los ricos, nos vamos todos los demás al hoyo... Pero siempre los que más lo resienten son los pobres.


Ningún país ha sido capaz de ganarle a este virus. Se están probando y copiando fórmulas y estrategias que funcionan en algunas naciones y en otras no. Lo único que sabemos es que nos vamos a seguir enfermando. Quizás nos contagiaremos con mayor lentitud para no colapsar el sistema de salud (que para eso dicen que sirve el aislamiento) hasta que desarrollemos la inmunidad de manera natural.

La mayoría de nosotros va a tener una especie de gripe fuerte y otros, los del grupo de riesgo, van a tener cuadros más graves o van, por desgracia, a adelantar su muerte. Es doloroso pensar en que esas personas pueden ser mis familiares, mis amigos, las personas que amo o, probablemente yo mism@, pero la vida y la muerte son así y, por lo que sabemos, esta enfermedad es más contagiosa pero no más mortífera que algunos tipos de accidentes o que otras enfermedades ya conocidas por todos.

Hasta el momento, ni los mayores eruditos en ciencias médicas han sido capaces de dar respuestas ni soluciones concluyentes. Y, si se inventa la vacuna, según dicen algunos expertos, puede demorar hasta 1 año y medio en llegar. Por mientras, el mundo se empobrece y la gente puede comenzar a morir de hambre, a estresarse y deprimirse, a perder la esperanza e incluso a suicidarse en un escenario frente al que perciban no tener control ni esperanza alguna (porque en estado de depresión la consciencia se nubla, el pesimismo se apodera de nosotros y nos es muy difícil ver más allá de los problemas).

¿Cuánto tiempo se puede sostener una cuarentena?

Yo, como ciudadana respetuosa que acata las normas y como persona común sin formación en estos temas, por supuesto que no tengo ninguna propuesta. Pero sueño con que se dejaran a un lado los intereses políticos y económicos globales y se juntaran a dialogar los especialistas en salubridad e inmunología del mundo, o al menos, los de nuestro país, con otros científicos, economistas y cientistas sociales expertos. ¡Que se reunieran, conversaran y se escucharan de verdad! buscaran una solución viable, intermedia, que permita que ni el sistema de salud, ni la economía global colapsaran en su totalidad. Y que podamos confiar en ellos y seguir los lineamientos de manera organizada y solidaria.

Tal vez, un equilibrio entre estos aspectos, sería mejor para nuestro país y para el mundo entero.


Y, como medida primordial y urgente, se debiesen obligar a loc chinos a cerrar sus mercados insalubres que son centros de tortura animal y caldo de cultivo para mutaciones de virus.

  • Psicología y autocuidado
  • Paulina Sallés Psicóloga
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