• Paulina Sallés Bastarrica

CUARENTENA EN FAMILIA: Cómo manejar el tele-trabajo con niños

Actualizado: mar 21


Durante esta primera semana de cuarentena voluntaria, múltiples familias se vieron enfrentadas a un nuevo y desconocido escenario, que se acompaña muchas veces de angustia, preocupación, sensación de indefensión y falta de control debido al avance del contagio del COVID-19 y del bombardeo comunicacional, tanto en los medios formales como en las redes sociales. Las noticias falsas y las instrucciones contradictorias aportaron también con lo suyo a aumentar el malestar.


Hoy, incluso, se está hablando de la posibilidad de entrar en cuarentena total en el corto plazo. Todas estas contingencias suman preocupaciones a nuestro escenario emocional, laboral, económico y comunitario, ya bastante golpeado desde el estallido social que comenzó en Octubre del año pasado en Chile.


Detrás de cada persona y familia ronda el permanente temor a quedar sin empleo, agregándose además un estrés económico mayor a los emprendedores, independientes, dueños y trabajadores de Pymes que ven aun más limitadas sus posibilidades de desempeñarse en lo suyo, alcanzar sus metas y/o generar el dinero suficiente para cumplir con sus compromisos financieros.


La necesidad de prepararse para estar unos días, semanas o quien sabe cuánto tiempo en casa demanda grandes esfuerzos de adaptación. El abastecimiento es una preocupación para todos, contar con los alimentos e insumos necesarios resulta fundamental para hacer frente a este período. Al mismo tiempo, se hace urgente aprender con rapidez a utilizar las nuevas plataformas y tecnologías de trabajo en línea, teniendo que hacer lo mismo con los nuevos sistemas escolares remotos y tareas que, en ocasiones sobrepasan los recursos de los padres.


Acomodarse a este nuevo escenario para cumplir con las metas económicas y laborales y mantener el ritmo de aprendizaje de los niños en medio de un estado de alerta permanente y aislamiento social, tiene a muchas familias en un estado de estrés, confusión y cansancio.


Por todo lo anterior, he decidido escribir esta extensa, pero completa columna para dar algunos consejos e ideas que permitan transitar esta fase de la manera más sana posible, manteniendo una buena convivencia y cuidando la propia salud mental y la de toda la familia.



TELE-TRABAJO EN FAMILIAS CON HIJOS


Debido a la necesidad de aplanar la curva de contagio del COVID-19, en muchas empresas, negocios e instituciones se ha dado la indicación de trabajar de manera remota. Esto, por una parte, implica en muchos casos un estrés adicional al encierro y la convivencia en familia.


En términos generales, debido a la falta de experiencia de nuestro país en esta modalidad de trabajo, en contados casos los empleadores consideran las diferencias que existen entre el ambiente laboral formal y la casa, con las demandas adicionales de los hijos y las labores domésticas.


  • En este contexto, la primera sugerencia es acondicionar, dentro de lo posible, un espacio suficientemente tranquilo para trabajar. No lo hagas en tus lugares de descanso, ya que eso disminuye la productividad e incide negativamente en tu salud mental al no permitirte separar adecuadamente el trabajo del reposo.


  • Intenta despertar todos los días a la misma hora, báñate, cámbiate de ropa, toma desayuno en familia y cuando ya sientas que tu cerebro está despejado y operativo, ponte a trabajar (Si esa sensación nunca llega, comienza con el cerebro a media máquina hasta que las neuronas empiecen a hacer sinapsis).


  • Trata de establecer horarios de inicio y término de jornada.


  • Define bloques de trabajo en relación con tu rol laboral, con las necesidades de la empresa o institución y con tus posibilidades en este contexto.


  • Gestiona con tu equipo un buen sistema de comunicación a través de los recursos tecnológicos disponibles.


  • Organiza turnos y métodos de colaboración con tus compañeros para atender las emergencias y cumplir con las tareas.


  • Idealmente fija reuniones en horarios que no alteren las rutinas familiares fundamentales (como, por ejemplo, las comidas).


  • Si tienes pareja o alguien que te apoye, pueden turnarse para trabajar en espacios de tiempo definidos, atender a los hijos y hacer las labores domésticas.


  • Haz pausas cada cierto rato. Cierra el computador y ve a otro espacio de tu casa, toma un té, come algo, estírate, conversa con alguien o realiza cualquier actividad que te haga cambiar el foco durante este descanso.


  • Negocia expectativas acerca de tu rendimiento y cumplimiento de metas y pon límites, idealmente acordes con la situación actual.


Sabemos que todo lo anteriormente descrito es posible en un mundo ideal y que probablemente puedas poner en práctica sólo algunas de las recomendaciones propuestas, sin embargo, como “en pedir no hay engaño” es necesario plantear estos puntos a tu jefatura para obtener la mayor flexibilidad y apoyo posible. Y si no se logra nada con hablar, se hará lo que se pueda. Recuerda que no eres la/el único/a en esta situación y, por tanto, a pesar de nuestra voluntad, es probable que la productividad de todos disminuya.



ENTRETENCIÓN Y EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS DURANTE LA CUARENTENA



“mamá”… “mamáááá”… “Papááá”… “papááááá”…

“¡Mírame… Mírame!”

"Estoy aburrid@"

“¿Puedo comer una galleta?... “¿Puedo comer otra?”… “Y otra?”

"No me gusta la comida"

(Llanto)… (Otro llanto)… (Acusaciones mutuas)… “¡Mi herman@ me pegó!”, “Me quitó el juguete”… (manotazos y tironeos entre hermanos)… Etc… etc… etc…


Gritos, llantos, demandas de atención, peleas entre hermanos, aburrimiento y ansiedad de los niños son elementos con los que, en la actualidad, madres y padres deben lidiar al mismo tiempo que intentan trabajar.


Los niños y niñas están estresados y, dependiendo de los estímulos de su entorno, pueden estar asustados. Les cuesta entender por qué tienen que estar encerrados y les entusiasma mucho también el hecho de que sus padres estén en casa. Existen varias guías para explicar a los niños acerca del Coronavirus, así es que no entraré en este tema por ahora.


Ustedes también están confundid@s, asustad@s e irritables y créanme que es normal que tengan fantasías psicopáticas en relación a sus hijos, que sientan que la paciencia no les da para más, que se vean a sí mism@s gritando más que nunca y sientan que son como una olla a presión a punto de estallar. Reitero… Es normal. No obstante, es necesario respirar y tratar de hacerlo lo mejor posible, sabiendo que se van a cometer errores e intentando no sentirse culpables por no ser el ejemplo de paciencia y organización que quisieran ser.


Las madres o padres que se encuentran sol@s con sus hijos en el aislamiento, tendrán que intentar por todos los medios que se les dé la posibilidad de adaptar sus horarios para poder trabajar a un ritmo diferente y cumplir también con las rutinas de sus hijos. Sin embargo, puesto que depende de la voluntad del empleador, esto no será posible en todos los casos y de un modo u otro, habrá que buscar el acomodo.


Una alternativa para las familias monoparentales, puede ser evaluar sus redes de apoyo y elegir pasar la cuarentena con familiares o amigos con quienes sea posible apoyarse mutuamente.


Por otro lado, la mayoría de las familias no cuenta (en general o durante este período) con personas que las ayuden en el cuidado y entretención de los niños, por lo que combinar estas labores con el trabajo desde el hogar complica mucho las cosas.


Las medidas que pueden tomarse dependen en parte de la edad de los niños, de los lineamientos y exigencias del colegio y del trabajo de los padres. Tomando en cuenta lo anterior, intentaré dar algunas recomendaciones básicas para poder cumplir con los diferentes roles y tareas en estos tiempos de emergencia.


  • Con niños grandes y pequeños es necesario establecer rutinas que den cierto orden y sensación de estabilidad y predictibilidad. Tener horarios para despertar, para las comidas, para el juego, el uso de pantallas, las tareas, el ejercicio, etc. Es importante cumplirlas, pero también ser tolerantes cuando se presenten dificultades que lo impidan.


  • Sabemos que los niños pequeños tienden a ser más demandantes y menos autónomos, por lo que se les debe dedicar mayor atención y suelen dar más trabajo. Es posible entonces, que sea necesario trabajar con ellos al lado, mientras estén realizando alguna actividad lúdica, viendo una película o haciendo algo que les guste, condición que obviamente va en desmedro de la concentración, pero que permite tener la seguridad de que los niños están bien y no están metiendo los dedos en el enchufe ni cortándose el pelo con las tijeras nuevas.


  • Si se vive en pareja, se pueden organizar turnos para alternar el trabajo con el cuidado de los niños y las labores domésticas.


  • Se pueden aprovechar las siestas de los niños (si tienen la suerte de que duerman) y algunas horas de la noche para trabajar. Esta última no es una rutina muy saludable, por lo que debe ser algo excepcional y no hacerse costumbre.


  • Con los niños más grandes, tenemos la oportunidad de trabajar su autonomía y responsabilidad, pidiéndoles que colaboren en quehaceres domésticos adecuados para su edad y que tengan roles específicos en el cuidado de la casa y de las mascotas, si es que las hay.


  • Es importante ayudarles a entender las plataformas online del colegio (aunque muchas veces son más rápidos en eso que nosotros) y guiarlos en sus tareas, pero alentarlos también a que intenten utilizar sus propios medios para resolverlas dejando posteriormente un espacio para revisar y corregir juntos lo realizado.



  • Se debe intentar comer regularmente en familia sin estímulos externos, celulares ni TV encendida, aprovechando este espacio para conversar y distender el ambiente.


  • Se recomienda echar a correr la imaginación y la creatividad para inventar actividades y juegos que puedan hacerse en familia y mantengan a los niños entretenidos y activos mental y físicamente. Si hay patio, se facilitan un poco las cosas pudiéndose realizar actividades al aire libre. Pero también se pueden hacer otras cosas dentro de la casa, como: recetas simples y participativas en la cocina, manualidades, usar juegos de mesa, bailar juntos, aprender coreografías de artistas que les gusten a los niños, cantar y hacer concursos de karaoke, maratones de chistes, inventar cuentos, jugar al tesoro escondido con pistas o desempolvar antiguos juegos como el “corre corre la guaraca”, “corre el anillo por un portillo” y todas las cosas que una madre o un padre desesperado puede llegar a inventar para frenar el aburrimiento de sus hijos.


  • Y, finalmente por supuesto, en varias ocasiones tiene que hacerse presente el “por favor hij@ déjame un rato en paz y busca una manera de entretenerte sol@". Es imprescindible que también ell@s aprendan a desplegar su creatividad y que no dependan de aparatos, personas y otros medios para mantenerse entretenidos.


Cabe señalar que es fundamental ser flexibles, bajar las expectativas en relación con ser los mejores padres, no cometer errores y realizar un trabajo de gran calidad como solían hacerlo. Estamos en un estado excepcional, debemos adaptarnos a las nuevas condiciones, ser amables y considerados con nosotros mismos y ser cuidadosos con nuestra salud mental.



3. LA CONVIVENCIA EN PAREJA


Leí en un artículo que en China se han multiplicado las solicitudes de divorcio desde que se comenzó con las cuarentenas por Coronavirus. Para que no nos pase lo mismo y las parejas puedan salir airosas de esta crisis es necesario tener ciertas consideraciones.


El factor que, al parecer mayores roces está generando, es la falta de equilibrio en la distribución de las tareas domésticas y el cuidado de los niños. Lamentablemente, a pesar de que nuestra sociedad ha avanzado muchísimo en temas de equidad de género, aún se mantiene en varias generaciones la noción (a veces inconsciente) de que es la mujer la que está a cargo de la casa y que el hombre sólo ayuda, aunque los dos trabajen fuera. Si ese no es el caso, es muy frecuente que uno de los dos sea más activo que el otro.


  • Es, por tanto fundamental, conversar acerca de este tema, manifestar el propio sentir al respecto, distribuir las tareas de manera ordenada y cumplir responsablemente nuestros compromisos, pudiendo colaborar con el otro y adaptarse con buena voluntad cuando las circunstancias lo requieran.


  • Los espacios limpios y ordenados ayudan a organizar también nuestra cabeza, pero sabemos que cuando hay niños este orden es solo relativo y a veces inexistente, así es que es importante llegar a un equilibrio al respecto que acomode a ambos.


  • Se debe mantener una comunicación constante para coordinar las rutinas diarias y acordar un criterio común que permita que a los niños no se les den indicaciones contradictorias ni que uno de los padres tome el rol del “bueno” (el/la permisivo/a) y el/la “malo/a” (quien reprende y pone las reglas).


  • También es bueno dejar espacios de soledad. Que diariamente, o al menos día por medio, cada uno pueda tener una hora para sí mism@, para hacer lo que quiera sin interrupciones.


  • Por otra parte, sirve de mucho entrar en contacto con el resto de la familia y con amigos a través de las herramientas que nos otorga Internet, para poder salir del núcleo, conversar con otras personas, desahogarse, reírse, variar los temas de conversación, "pelar" a la familia nuclear y mantenerse conectados con el resto de la red.


  • Además, cuando sea posible, es recomendable tener momentos de intimidad en pareja, para poder conversar con sinceridad acerca de lo que le pasa a cada uno, expresar la propia emocionalidad y contenerse entre sí.


  • Y si la energía y el romanticismo alcanzan, el sexo puede ser una instancia de encuentro y placer muy beneficioso para la pareja y para disminuir el estrés. Pero si no alcanzan las ganas y el romanticismo ha sido reemplazado por otros estados menos sensuales, la recomendación es mantener una relación amorosa, respetuosa y de compañerismo.


Espero que esta columna haya sido útil. Agradezco a mis cercan@s por haber compartido conmigo sus experiencias y enriquecer este escrito. Por favor compártanlo con quienes puedan necesitar orientación y si tienen opiniones, experiencias e ideas para ayudar a otras familias, sean bienvenid@s a comentar en este espacio.




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  • Psicología y autocuidado
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